Macedonia busca sus orígenes en Alejandro Magno

Publicado en Folha de Sao Paulo

A 20 años de la independencia de Yugoslavia, Macedonia celebró el pasado 8 de septiembre con un desfile militar que pasó por debajo del nuevo arco del triunfo, y finalizó con la inauguración del monumento de 22 metros de altura de Alejandro Magno en la plaza principal de Skopje. Estas obras son parte del proyecto Skopje 2014, una reforma urbana que está llevando a cabo el gobierno nacionalista en el centro de la capital. A pesar de que el país balcánico, con sus dos millones de habitantes es uno de los más pobres de Europa, según la oposición, la reforma tendrá un coste de 500 millones de euros.

Estatua de Alejandro Magno, en la plaza principal de Skopje.

Esta escenografía sin embargo, es la cara visible del proceso de antiquización que está llevando adelante el gobierno de Nikola Gruevski desde el 2008. Ese año, a diferencia de Croacia y Albania, Macedonia no fue invitada a adherirse a la OTAN en la cumbre de Bucarest, debido a las diferencias con Grecia a raíz del conflicto sobre el nombre, lo que además le ha costado el ingreso en la UE.

“Macedonia sufrió un duro golpe. Fue una humillación nacional que causó una crisis política y la anticipación de las elecciones”, dice Risto Karajkov, analista del Osservatorio Balcani. “El gobierno salió reelegido y dio un giro hacia un mayor nacionalismo”. El origen de la disputa radica en que el pequeño país ocupa una parte de la región geográfica conocida como Macedonia que se extiende al norte de Grecia y al oeste de Bulgaria. Con la independencia, el nuevo país pasó a llamarse República de Macedonia lo que provocó el descontento de su vecino del sur, cuya provincia norteña tiene el mismo nombre.

La población de FYROM –ex Republica Yugoslava de Macedonia, nombre provisorio en la ONU- está compuesta por un 65% de macedonios que tienen origen eslavo y un 30% de albaneses. Sin embargo, a partir del 2008, el gobierno nacionalista intenta imponer la teoría de que su pueblo desciende de Alejandro Magno y los antiguos macedonios.

Kruševo, Macedonia. Un chico luce una camiseta con el presunto territorio macedonio, incluyendo parte de Grecia y de Bulgaria, en la fiesta nacional de Ilinden.

Esto, a pesar de que los conquistadores que expandieron la cultura helénica, habitaron esas tierras nueve siglos antes de la llegada de los eslavos. “Nosotros somos los descendientes de toda la gente que ha vivido aquí y ahora ese legado nos pertenece”, dice Todor Cepreganov, director del Instituto Nacional de Historia.

En los últimos meses, el gobierno ha cerrado los principales medios de oposición, y ha aumentado la presión sobre las personas críticas con el proceso. “Están empezando a silenciar las distintas opiniones”, dice Irena Stefoska, una profesora de historia de la Universidad de Skopje. “Francamente todo esto es grotesco, empieza a parecerse a la Serbia de principios de los noventa”.

 “Los eslavos no existen”, afirma uno de los teóricos del proyecto

El proyecto Skopje 2014, como lo bautizó la oposición, es un conjunto de obras que se están construyendo en estilo clásico en el centro de la ciudad de 600 mil habitantes. “Skopje tiene que parecerse a una verdadera ciudad europea”, dice Vangel Bozynovski, uno de los representantes de la nueva ideología ultranacionalista. Por ello, un nuevo palacio de justicia, un teatro nacional, museos, ministerios, puentes y varias decenas de estatuas están transformando el centro de la ciudad. “Tenemos la obligación de completar la historia arquitectónica”, agrega el arquitecto del Memorial Madre Teresa, la primera de las obras en inaugurarse.

Vangel Bozinovski, presidente de la Asociación de arquitectos de Skopje.

Bozynovski, además de ser uno de los proyectistas, es el presidente de la Asociación de arquitectos de Skopje, que lidera esta reforma urbana. “Estamos tratando de reconstruir la verdadera historia de Skopje, por eso esto no es una escenografía como Las Vegas”, dice. La asociación que preside, cuenta con apenas un centenar de miembros de los 1.500 arquitectos que trabajan en la ciudad, es la asociación de arquitectos de Macedonia, la que reúne a la mayoría de estos profesionales.

Desde el “guerrero a caballo”, nombre con el que se bautizó la escultura de Alejandro Magno para evitar más tensión, puede verse a un centenar de metros un enorme arco del triunfo. “Si tienes un estado durante más de 20 siglos, has combatido tantas guerras, y al final has ganado, necesitas un arco de triunfo”, explica el arquitecto. “Este era el centro de la parte este de Europa y desde aquí se expandió la civilización. Los eslavos no existen y mucha de la historia europea es falsa”, agrega.

Las fotos del reportaje son de Jerónimo Giorgi.

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